«El té inculca pureza y armonía, el misterio de la caridad mutua, el romanticismo del orden social. Es, en esencia, un culto a lo imperfecto, ya que entraña el difícil intento de llevar a cabo algo posible dentro de esa cosa imposible que conocemos por el nombre de vida». El libro del té, Kakuzo Okakura.

Hoja de té y plantación - Descubre té

El es una infusión de las hojas y brotes de la planta del té (Camellia Sinensis), arbusto perenne pequeño (1–9 metros) que posee una fuerte raíz principal; el árbol normalmente se recorta para que no sobrepase los 2 m cuando se cultiva para elaborar té. Las hojas son siempre verdes, de unos 4 cm de ancho y entre 3 y 12 cm de largo, sobre las que destaca una fuerte nerviación. Las flores, aromáticas, están en grupos de 2 a 3 o bien aisladas, de color blanco y parecidas al jazmín.

Variedades de tés y características

Los diferentes tipos de té (blanco, verde, negro…) provienen de la misma planta, pero se diferencian por su grado de oxidación y procesamiento.

Té blanco: El nombre de este tipo de té se debe al vello plateado que producen las hojas terminales de la planta, con el brote sin abrir. Solo estos brotes cerrados son aptos para su elaboración. Son seleccionados a mano y luego extendidos sobre grandes filtros. Por medio de una ventilación controlada se marchitan las hojas y finalmente se secan a baja temperatura evitando romperse. El té blanco pertenece a los más finos que puedan servirse en una taza.

Té verde: La oxidación de las hojas se impide mediante un escaldado rápido, por lo que mantienen su color natural. Las hojas se secan y son fragmentadas rápidamente después de ser recogidas. Algunos tipos de té verde son el Sencha o el Gyokuro.

Té amarillo: té semifermentado o fermentado parcialmente.

Oolong, también llamado té azul: La traducción literal significa dragón negro o serpiente negra. Tiene un grado de oxidación media (entre el té verde y el té negro). En su elaboración se repiten los procesos de enrollado y oxidación de las hojas hasta veinte veces.

Té negro: para su fabricación se enrrollan las hojas cosechadas después de marchitarse. Se continúa con el proceso de fermentación de 35 a 40°C, en el que las hojas por la oxidación completa se transforma el color verde original en tonos que van desde un marrón rojizo, hasta un negro intenso. Se trata de la variedad más estimulante, ya que la oxidación favorece la liberación de la teína en la infusión. Las variedades comunes del té negro incluyen Ceilán, Assam, Darjeeling y Sikkim, considerados estos últimos por muchos los dos tés negros más finos.

Pu-erh, también llamado té rojo: Desde tiempos antiguos este té se ha prensado para poder transportarlo con mayor facilidad. La característica más importante de esta variedad es que su calidad aumenta con la edad, al contrario que otros tipos de té. Para producir este té, las hojas se oxidan despues de ser cosechadas y luego se mantienen en bodega donde ocurre un proceso de fermentación más prolongado. Este tipo se puede mantener hasta 20 años en bodega y continuar siendo adecuado para hacer más de una infusión.

Kukicha (té en rama): es una mezcla de tés hecha de peciolos, tallos y ramitas de té Bancha, variedad común japonesa de té verde.

Té Matcha: Para este té se emplean hojas de Tencha. Después de su recolección y secado, las hojas se muelen lentamente en molinos de granito hasta lograr un polvo de color verde jade. Tradicionalmente, el polvo es utilizado en la preparación de té, pero  también se emplea para cocinar y hornear.

Existen también infusiones que no contienen entre sus componentes a la planta del té, que sin embargo llevan el nombre. Un ejemplo de estos casos es el té rooibos que es una infusión de la planta rooibos (Aspalathus linearis), de origen sudafricano.